domingo, 6 de febrero de 2011
Acto fallido 2
Entre buses, ferrys y trenes, me robaron el computador. Aparte de un par de fotos que no podre recuperar, era a estas alturas poco mas que peso muerto. Que pena por el que lo robo, en realidad.
Bar Mitzvah 2
Y paso el gran dia. Hoy todo normal, como un buen domingo post-fiesta: ver a los rezagados internacionales que todavia quedaron en Londres, reir con los espanyoles a lo bestia -un companyero de colegio de Jean Paul y su hermano, bien apodados "los hermanos Macana", que a pesar estar pasados los cincuenta bromean de igual a igual con Alejandro y Felipe-, comer parte de lo que quedo de ayer, tanto del branch-kosher como de la cena peruano-internacional -y solo parte, calculo que hay para toda la semana-, y previo a eso, tarde de mujeres en Oxford street con Paula.
Ayer, la fiesta muy bien: "el mejor Bar-Mitzvah de la vida" en palabras del celebrado. Salvo por el DJ, debo decirlo, que en no pocos momentos nos tuvo a todos al borde del ataque de epilepsia, mezclando de a tres canciones a la vez -estilo Rolling Stones con Nirvana con Bob Marley, no exagero- y unos cortes "de la ostia" que nadie podia entender. 76 personas, mayoritariamente adultos sobre 40, luego ninyos sub 15, y unas 5 personas en los 20. Del mismo modo que hace dos anyos, converse y baile casi toda la noche con Marcos, ingles-peruano, hijo de la brillante artifice del banquete, amiga de Maria Jose, actualmente estudiante de cine y literatura y medio militante anarco socialista, con quien tengo una evidente afinidad. Horario muy del primer mundo, de 7 y media a dos de la manyana. Y entre medio, el consabido baile tradicional en ronda -papa, como se llama?- y levantar al festejado -y a su madre y a su padre y a su abuela- con silla y todo por los aires. Muy entretenido, nada mas que decir.
Ahora son pasadas las doce de la noche. Estoy alojando ya en casa de Maria Jose, mi querida madrina para quienes no la conocen. Pienso quedarme hasta el fin de semana por estos lados, y luego emprender rumbo quien sabe a donde -posiblemente Escocia- antes de los fijos Paris y Barcelona. Como diria el maestro, no me quejo...
Ayer, la fiesta muy bien: "el mejor Bar-Mitzvah de la vida" en palabras del celebrado. Salvo por el DJ, debo decirlo, que en no pocos momentos nos tuvo a todos al borde del ataque de epilepsia, mezclando de a tres canciones a la vez -estilo Rolling Stones con Nirvana con Bob Marley, no exagero- y unos cortes "de la ostia" que nadie podia entender. 76 personas, mayoritariamente adultos sobre 40, luego ninyos sub 15, y unas 5 personas en los 20. Del mismo modo que hace dos anyos, converse y baile casi toda la noche con Marcos, ingles-peruano, hijo de la brillante artifice del banquete, amiga de Maria Jose, actualmente estudiante de cine y literatura y medio militante anarco socialista, con quien tengo una evidente afinidad. Horario muy del primer mundo, de 7 y media a dos de la manyana. Y entre medio, el consabido baile tradicional en ronda -papa, como se llama?- y levantar al festejado -y a su madre y a su padre y a su abuela- con silla y todo por los aires. Muy entretenido, nada mas que decir.
Ahora son pasadas las doce de la noche. Estoy alojando ya en casa de Maria Jose, mi querida madrina para quienes no la conocen. Pienso quedarme hasta el fin de semana por estos lados, y luego emprender rumbo quien sabe a donde -posiblemente Escocia- antes de los fijos Paris y Barcelona. Como diria el maestro, no me quejo...
sábado, 5 de febrero de 2011
Con viento y marea (del cuaderno-archivo con fecha 3 de febrero)
Una pinta de Guiness -un vaso, en realidad- en el bar de Leopold Bloom, a bordo del Ferry Ulysses, aun atracado en el muelle de Dublin. Con suerte zarpara, con este bluddy weather, que justo tenia que tocarme el dia que iba a embarcar: todo el resto de mi estadia, cosa inusual, estuvo seco. Con suerte esta pinta de Guiness -este vaso en realidad- me ayudara a soportar las tres horas de una navegacion que se prospecta bien movida, bluddy weather ya lo dije, y las por lo menos 4 horas a la espera de un bluddy tren que me lleve por fin a Londres -solo 4 ferries al dia estos bluddy britanicos no son capaces de tener conexiones decentes a la capital, we give a shit about Ireland, parecen querer decir-.
Suenan los motores, tiembla la espuma de la Guiness. Habla el capitan: en efecto, una tormenta nos espera a mitad de camino. Nuestro sistema de estabilizacion procurara hacer el viaje lo mas comodo posible. Sin embargo, si los movimientos del barco resultaran incomodos para usted, le recomendamos mantenerse sentado. Bluddy weather.
Con todo, no puedo quejarme de mi bonus track en Dublin, cualquiera diria que fue a proposito -racionalizaciones mas, racionalizaciones menos-. Haciendole honor al reciente titulo de ciudad literaria, visite 3 bibliotecas: la nacional, como ya les dije, donde pude leerle un par de paginas a quien guera dean de la Catedral de San Patricio; la Chester Beatty, que alberga la coleccion de un millonario ingeniero en minas del mismo nombre, que hace dos siglos se dedico a juntar, entre otras cosas, textos sagrados de varias tradiciones -santo dios, por que uno nunca puede estar a salvo de este tipo de cosas- y unos pliegos manuscritos del Shahnameh, el libro persa de los reyes -bellisimas ilustraciones-; y finalmente la Marsh Library, al lado de la Catedral, primera biblioteca publica del pais -data de 1707-, que todavia se usa como tal y conserva hasta el mismo orden de los libros, aunque los encargados han abandonado la practica de encerrar a los estudiantes entre los anaqueles para evitar robos -esto, que parece broma, no lo es: las rejas lo prueban... lastima que en la Finis Terrae no hubiesen sabido de la practica, que se habrian ahorrado mucha plata cuando estaba mi escuela-.
La espuma de la Guiness sigue temblando. Debimos haber zarpado hace 25 minutos. Tengo el estomago algo revuelto y eso que todavia ni empezamos.
Ahora estamos girando. Comenzamos a avanzar en paralelo a la hilera de luces -la ciudad-. Por la ventana, justo abajo, se alcanza a ver el blanco de las olas. Diantres, esto se mueve como bote a remo. En altamar. Con puelche. La espuma de la Guiness, a mitad de vaso, no para de temblar.
(No es facil mantener este blog. Fuera de la falla del computador, condicion material, dificultad innegable, hay una razon de fondo: mi corazon hecho pedazos, robando persistentemente espacio, en la cabeza y el discurso, a los hechos presentes y al paisaje. Y el objeto de este blog es, ciertamente, mostrarles el paseo y no al paseante. Porque ademas, y aqui entra una cuestion de gusto estetico que de genero, el corazon roto de un hombre, o el escarnio a la causante de sus penas, puede sonar, con un poco de imaginacion y en el mejor de los casos, a Shakespeare, a Catulo o a John Donne. Pero el de una mujer... No puedo dejar de oir a Myriam Hernandez)
Puerto de Holyhead. Me da excecsiba perea ir a la ciudad a buscar alohamiento hasta la manyana. Faltan solo tres horas para el primer tren -el unico bus, porque finalmente habia bus, iba lleno-. Tengo varios libros y una mochila en que recostarme. El suelo no es tan duro, o en ultima instancia es menos incomodo que las sillas. Visto asi, no es tan terrible. Es infinitamente menos terrible que verlo como que el proximo tren sale un cuarto para las cinco de la manyana, y que hace frio. Tres horas se pasan volando.
Y pasaron las tres horas. Y me subi al tren. Y tuve que bajarme en la estacion siguiente, porque tenia solo reserva y no ticket. Y una hora mas en el cafe de la estacion. Y tomar el tren. Y otra vez bajarse en la estacion siguiente porque tenia reserva y no ticket, y porque estaba en la hora pico y el pasaje costaba mas de 130 libras. Y en la estacion comprobar que los 15 minutos por chat y las tantas monedas en la cabina de telefono habian sido en vano, porque mi reserva no podia cambiarse y habia que pagar todo otra vez. En esas condiciones, esperar una hora mas era solo un dato anecdotico. Por otra parte, algun precio habia que pagar por el dia extra en Dublin -gesto de manos-. Ahora estoy en una sala de espera que, lujo inusitado, tiene buena calefaccion, asientos medianamente comodos y carece de irlandeses sin ducharse. Falta sodo media hora. Nada podria estar mejor.
Suenan los motores, tiembla la espuma de la Guiness. Habla el capitan: en efecto, una tormenta nos espera a mitad de camino. Nuestro sistema de estabilizacion procurara hacer el viaje lo mas comodo posible. Sin embargo, si los movimientos del barco resultaran incomodos para usted, le recomendamos mantenerse sentado. Bluddy weather.
Con todo, no puedo quejarme de mi bonus track en Dublin, cualquiera diria que fue a proposito -racionalizaciones mas, racionalizaciones menos-. Haciendole honor al reciente titulo de ciudad literaria, visite 3 bibliotecas: la nacional, como ya les dije, donde pude leerle un par de paginas a quien guera dean de la Catedral de San Patricio; la Chester Beatty, que alberga la coleccion de un millonario ingeniero en minas del mismo nombre, que hace dos siglos se dedico a juntar, entre otras cosas, textos sagrados de varias tradiciones -santo dios, por que uno nunca puede estar a salvo de este tipo de cosas- y unos pliegos manuscritos del Shahnameh, el libro persa de los reyes -bellisimas ilustraciones-; y finalmente la Marsh Library, al lado de la Catedral, primera biblioteca publica del pais -data de 1707-, que todavia se usa como tal y conserva hasta el mismo orden de los libros, aunque los encargados han abandonado la practica de encerrar a los estudiantes entre los anaqueles para evitar robos -esto, que parece broma, no lo es: las rejas lo prueban... lastima que en la Finis Terrae no hubiesen sabido de la practica, que se habrian ahorrado mucha plata cuando estaba mi escuela-.
La espuma de la Guiness sigue temblando. Debimos haber zarpado hace 25 minutos. Tengo el estomago algo revuelto y eso que todavia ni empezamos.
Ahora estamos girando. Comenzamos a avanzar en paralelo a la hilera de luces -la ciudad-. Por la ventana, justo abajo, se alcanza a ver el blanco de las olas. Diantres, esto se mueve como bote a remo. En altamar. Con puelche. La espuma de la Guiness, a mitad de vaso, no para de temblar.
(No es facil mantener este blog. Fuera de la falla del computador, condicion material, dificultad innegable, hay una razon de fondo: mi corazon hecho pedazos, robando persistentemente espacio, en la cabeza y el discurso, a los hechos presentes y al paisaje. Y el objeto de este blog es, ciertamente, mostrarles el paseo y no al paseante. Porque ademas, y aqui entra una cuestion de gusto estetico que de genero, el corazon roto de un hombre, o el escarnio a la causante de sus penas, puede sonar, con un poco de imaginacion y en el mejor de los casos, a Shakespeare, a Catulo o a John Donne. Pero el de una mujer... No puedo dejar de oir a Myriam Hernandez)
Puerto de Holyhead. Me da excecsiba perea ir a la ciudad a buscar alohamiento hasta la manyana. Faltan solo tres horas para el primer tren -el unico bus, porque finalmente habia bus, iba lleno-. Tengo varios libros y una mochila en que recostarme. El suelo no es tan duro, o en ultima instancia es menos incomodo que las sillas. Visto asi, no es tan terrible. Es infinitamente menos terrible que verlo como que el proximo tren sale un cuarto para las cinco de la manyana, y que hace frio. Tres horas se pasan volando.
Y pasaron las tres horas. Y me subi al tren. Y tuve que bajarme en la estacion siguiente, porque tenia solo reserva y no ticket. Y una hora mas en el cafe de la estacion. Y tomar el tren. Y otra vez bajarse en la estacion siguiente porque tenia reserva y no ticket, y porque estaba en la hora pico y el pasaje costaba mas de 130 libras. Y en la estacion comprobar que los 15 minutos por chat y las tantas monedas en la cabina de telefono habian sido en vano, porque mi reserva no podia cambiarse y habia que pagar todo otra vez. En esas condiciones, esperar una hora mas era solo un dato anecdotico. Por otra parte, algun precio habia que pagar por el dia extra en Dublin -gesto de manos-. Ahora estoy en una sala de espera que, lujo inusitado, tiene buena calefaccion, asientos medianamente comodos y carece de irlandeses sin ducharse. Falta sodo media hora. Nada podria estar mejor.
Not too bad (del cuaderno-archivo con fecha 1 de febrero)
Los irlandeses son, dentro de todo, un pueblo optimista. El pais esta en la quiebra, los impuestos en alza, la comida a precio exorbitante, la gente joven teniendo que migrar y juntar plata por lo que les dure la visa. Pero si les preguntas, te diran siempre, "not too bad". Mientras haya con que hacer fuego cuando cae la tarde y bajar unas cuantas Guiness, mientras quede pegada en la sarten un poco de grasa para freir al desayuno -que el aceite de comer esta incomprable-, mientras haya algun trabajo, el que sea, o al menos la posiblilidad de conseguirlo al otro lado del planeta, la cosa para ellos estara "not too bad". Un pueblo optimista, ya decia. Dolorosamente optimista.
Hoy es mi ultimo dia en Irlanda. Ahora mismo voy en un bus, de vuelta desde Galway a Dyblin. Por la ventana verdes prados, muros de piedra gris llenos de musgo, arboles un tanto retorcidos -no sorprende que los celtas los tuvieran por sagrados-, vacas, ovejas, uno que otro burro, cielo gris tambien: paisaje en que mi tristeza se ve a tono. Me llevo los mejores recuerdos, tanto del paisaje como de la gente, dos cosas que no siempre van juntas, por desgracia. No se si sera el catolicismo, el alcohol, los anyos de opresion u otra cosa cualquiera, pero lo cierto es que, hasta donde me toco, puedo decir que -salvo alguno que otro taxista- son lo mas amables, abiertos, y hospitalarios que hay -todo esto suena de lo mas cliche, pero es verdad-. Hasta cuando estan borrachos -que es, claro, uno de sus estados naturales, al menos desde cierta hora-.
Ayer estuve en Connemara, cerca de Galway, costa oeste, de donde salen todas las imagenes hollywoodenses de Irlanda -creo que ahi filmaron, entre otras, una pelicula con John Wayne-. Estuve con un dulce irlandes de Couchsurfing, Aoghus, desempleado constructor de muros, cuya vida no es muy distinta de la que llevara su abuelo, el herrero, el que se asento en la casa donde me hospede por una noche. La diferencia, claro, es que Aoghus ha tenido que irse varias veces -de hecho, el mes que entra parte a Australia a hacer un segundo anyo de trabajo-, porque los tiempos del tigre celta se acabaron. Pero la cosa, con todo, esta "not too bad", y hay espacio para recibir huespedes sin cobrar, y para pasearlos en auto por los cerros sin cobrar, y queda tiempo para caminar a la orilla del lago entre los arboles, y para avistar algunas de las 365 islitas que hay en el, y para tejer una cruz de Santa Brigida -en su dia, el 1 de febrero- con juncos verdes del jardin. Queda espacio todavia para el futbol 6-a-side tres noches por semana, para bajar latas de sidra junto al fuego, escuchando folklore irlandes y hablando de lo jodido que esta el mundo, hasta las tantas, y para freir salchichas y black pudding a la manyana siguiente con la grasa que quedo pegada en la sarten.
Hoy es mi ultimo dia en Irlanda. Ahora mismo voy en un bus, de vuelta desde Galway a Dyblin. Por la ventana verdes prados, muros de piedra gris llenos de musgo, arboles un tanto retorcidos -no sorprende que los celtas los tuvieran por sagrados-, vacas, ovejas, uno que otro burro, cielo gris tambien: paisaje en que mi tristeza se ve a tono. Me llevo los mejores recuerdos, tanto del paisaje como de la gente, dos cosas que no siempre van juntas, por desgracia. No se si sera el catolicismo, el alcohol, los anyos de opresion u otra cosa cualquiera, pero lo cierto es que, hasta donde me toco, puedo decir que -salvo alguno que otro taxista- son lo mas amables, abiertos, y hospitalarios que hay -todo esto suena de lo mas cliche, pero es verdad-. Hasta cuando estan borrachos -que es, claro, uno de sus estados naturales, al menos desde cierta hora-.
Ayer estuve en Connemara, cerca de Galway, costa oeste, de donde salen todas las imagenes hollywoodenses de Irlanda -creo que ahi filmaron, entre otras, una pelicula con John Wayne-. Estuve con un dulce irlandes de Couchsurfing, Aoghus, desempleado constructor de muros, cuya vida no es muy distinta de la que llevara su abuelo, el herrero, el que se asento en la casa donde me hospede por una noche. La diferencia, claro, es que Aoghus ha tenido que irse varias veces -de hecho, el mes que entra parte a Australia a hacer un segundo anyo de trabajo-, porque los tiempos del tigre celta se acabaron. Pero la cosa, con todo, esta "not too bad", y hay espacio para recibir huespedes sin cobrar, y para pasearlos en auto por los cerros sin cobrar, y queda tiempo para caminar a la orilla del lago entre los arboles, y para avistar algunas de las 365 islitas que hay en el, y para tejer una cruz de Santa Brigida -en su dia, el 1 de febrero- con juncos verdes del jardin. Queda espacio todavia para el futbol 6-a-side tres noches por semana, para bajar latas de sidra junto al fuego, escuchando folklore irlandes y hablando de lo jodido que esta el mundo, hasta las tantas, y para freir salchichas y black pudding a la manyana siguiente con la grasa que quedo pegada en la sarten.
Bar Mitzvah
He llegado a Londres sin novedad, despues de un largo periplo que ya les contare.
Ahora mismo estoy en casa de Maria Jose, tomando un cafe luego del servicio religioso del Bar-Mitvah. Hoy es el gran dia, estamos justo en la mitad de el. La ceremonia, mas larga que aburrida, transcurrio sin novedad tambien: medianamente informal, con espacio hasta para risas y ninyos recogiendo en cuatro patas los dulces desparramados por el piso -porque hay un momento, justo despues que el "barmitvado" lee la Torah por primera vez, en que el publico arroja dulces a los hombres que estan adelante, rabino incluido: diferencias de estilo o hasta de principios, imaginen, por favor, lo que seria hacer lo mismo con un cura-. El hebreo de Felipe esta bastante bien, hay que decirlo, asi como la voz -peligroso cantar en publico en plena pubertad-. Al final, toda la familia sonreia orgullosa, a pesar que todos son, me parece, unos mas y otros menos, ateos.
Luego del servicio, siempre se ofrece una especie de desayuno. Kosher, por supuesto, de lacteos y neutros. Y a pesar de eso, muy bueno y hasta sabroso -en serio lo digo, debe ser la influencia sefaradi o algo asi-.
En la fiesta. 76 invitados, es de esperarse. Manyana os cuento que tal.
PS: Alguna novedad por Shile?
PS: Me encanta recibir sus comentarios!!!
Ahora mismo estoy en casa de Maria Jose, tomando un cafe luego del servicio religioso del Bar-Mitvah. Hoy es el gran dia, estamos justo en la mitad de el. La ceremonia, mas larga que aburrida, transcurrio sin novedad tambien: medianamente informal, con espacio hasta para risas y ninyos recogiendo en cuatro patas los dulces desparramados por el piso -porque hay un momento, justo despues que el "barmitvado" lee la Torah por primera vez, en que el publico arroja dulces a los hombres que estan adelante, rabino incluido: diferencias de estilo o hasta de principios, imaginen, por favor, lo que seria hacer lo mismo con un cura-. El hebreo de Felipe esta bastante bien, hay que decirlo, asi como la voz -peligroso cantar en publico en plena pubertad-. Al final, toda la familia sonreia orgullosa, a pesar que todos son, me parece, unos mas y otros menos, ateos.
Luego del servicio, siempre se ofrece una especie de desayuno. Kosher, por supuesto, de lacteos y neutros. Y a pesar de eso, muy bueno y hasta sabroso -en serio lo digo, debe ser la influencia sefaradi o algo asi-.
En la fiesta. 76 invitados, es de esperarse. Manyana os cuento que tal.
PS: Alguna novedad por Shile?
PS: Me encanta recibir sus comentarios!!!
jueves, 3 de febrero de 2011
Acto fallido...
Como es habiual en estos casos, la casualidad -o mi inconsciente, por supuesto- hizo que se retrasara mi arribo al unico compromiso impostergable de este mes y medio: Londres y el bar-Mitvah. Perdi mi ferry de la manyana, inclemencia del tiempo, reserva tomada con mucha anticipacion, ensalada de horarios en la memoria. Por fortuna -mas bien, por la precaucion que mi cabeza distraida ha aprendido a tener, de vez en cuando al menos- habia reservado todo con un dia de holgura, asi que puedo llegar manyana con tranquilidad, la vispera del gran evento.
Con todo, el clima y mi equivocacion me jugaron una buena pasada: la fascinacion por los paisajes me llevo a Galway y Connemara, y la ineficiencia de los buses me hizo llegar a Dublin cuando ya todo estaba cerrado, ayer por la tarde, y me quede sin ver un monton de cosas. Asi que todo esto me viene bastante bien: es pasado el mediodia, y escribo luego de haber leido un par de paginas de Los viajes de Gulliver -edicion de unos 12 por 8 centimetros, del 1800, que me trajeron envuelta en un paquetito de carton- en la Biblioteca Nacional de Irlanda -para hacerlo, tuve que sacar un carnet de socia, con foto y todo-, y de ver una exposicion dedicada a William Butler Yeats en el mismo lugar. Ahora estoy tratando de cambiar mi boleto de tren desde Holyhead (vaya un nombre) a Londres, por chat con The Train Line UK (alta tecnologia, como ven). Probablemente deba pasar una noche en Holyhead, pues mi ferry llega como a las 12.
Y bueno, sin otro particular, me despido. Ah, y a partir de manyana, espero poder mandarles post decentes -transcripciones de mi libreta y fotos incluidas-, desde conexiones a Internet decentes. Y un consejo: NUNCA se les ocurra comprarse un netbook Hewlett Packard.
Con todo, el clima y mi equivocacion me jugaron una buena pasada: la fascinacion por los paisajes me llevo a Galway y Connemara, y la ineficiencia de los buses me hizo llegar a Dublin cuando ya todo estaba cerrado, ayer por la tarde, y me quede sin ver un monton de cosas. Asi que todo esto me viene bastante bien: es pasado el mediodia, y escribo luego de haber leido un par de paginas de Los viajes de Gulliver -edicion de unos 12 por 8 centimetros, del 1800, que me trajeron envuelta en un paquetito de carton- en la Biblioteca Nacional de Irlanda -para hacerlo, tuve que sacar un carnet de socia, con foto y todo-, y de ver una exposicion dedicada a William Butler Yeats en el mismo lugar. Ahora estoy tratando de cambiar mi boleto de tren desde Holyhead (vaya un nombre) a Londres, por chat con The Train Line UK (alta tecnologia, como ven). Probablemente deba pasar una noche en Holyhead, pues mi ferry llega como a las 12.
Y bueno, sin otro particular, me despido. Ah, y a partir de manyana, espero poder mandarles post decentes -transcripciones de mi libreta y fotos incluidas-, desde conexiones a Internet decentes. Y un consejo: NUNCA se les ocurra comprarse un netbook Hewlett Packard.
lunes, 31 de enero de 2011
Galway
Todo bien...
Estoy en Galway, hospedada en casa de un kurdo... Mnyana al parque nacional de Connemara, que promete ser un espectaculo...
Estoy en Galway, hospedada en casa de un kurdo... Mnyana al parque nacional de Connemara, que promete ser un espectaculo...
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